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Enfermedad cardiovascular y disfunción eréctil: Las 5 estaciones del corazón de Príapo

By | Rehabilitación cardiaca, Riesgo cardiovascular, Síndrome metabólico | No Comments

Muchos conocereis a Priapo y le recordareis por su gran falo en perpetua erección. Quizás incluso sintáis un puntito de admiración, pero hace un tiempo le tuvimos en la rehabilitación cardiaca y os aseguro que su historia está lejos de ser idílica.

Mi versión de la historia de Príapo es la de un ángel caído que, sin embargo, supo renacer de sus cenizas. Utilizaremos su caso y su paso por la rehabilitación cardiaca para ilustrar todos los aspectos de la disfunción eréctil y su relación con la enfermedad cardiovascular.

Si eres varón y tienes más de 40-50 años, es muy probable que la historia te interese. Presta buena atención y aPriaprende.

El verano de Príapo:

Gracias a sus poderes divinos, Priapo fué proclamado dios de la fertilidad. Con eso y con la ayuda de sus padres, Dionisio y Afrodita, pudo emprender y sublimar su gran virtud arrancando una empresa de producción extensiva de ganado de pasto. No quiero conocer su secreto y la razón para tanto exito pero, en pocos años se hizo famoso por la productividad de su ganado, y su empresa creció hasta tener un montón de empleados y una producción anual de 7 cifras. Triunfó incluso en la apicultura y la piscicultura. Lo único que no criaba Príapo eran burros. Simplemente, no podía con ellos (Wikipedia).

Las erecciones plenas y satisfactorias requieren una mente motivada, unos genitales perfectamente cableados y las tuberías en perfecto estado. Es decir, un buen estado de salud psicológica, neurológica y cardiovascular. Cuando alguno de ellos falla se produce la impotencia o, más correctamente, disfunción eréctil psicógena, neurógena o vasogénica respectivamente

Este era el caso de Priapo que, blandiendo su marca personal, presumía de una gran salud y productividad. Era la envidia de todos. Vivía un constante estío genital. Un verano eterno, con el sol siempre presente allá alto en el firmamento.

El otoño de Príapo:

Las fuertes exigencias de su empresa y la necesidad de conciliar el trabajo con la vida en familia (numerosa, como no podía ser de otra manera) no le permitían mantener su estilo de vida de chaval, con las pachangas de futbito, el gimnasio, los fines de semana en el monte y las salidas en piragua. Lo de la actividad física era cosa del pasado.

Alternaba largas jornadas de trabajo estresante con cervezas, tabaco y desayunos fáciles con bollería, comida rápida a base de Sandwitches de mala muerte y visitas al Mc Donalds y TelePizza. Como consecuencia de todo ello, la calidad de su sueño también se deterioró significativamente. Ya no conseguía dormir como es debido por las noches.

Así, la barriga le empezó a crecer a paso firme. A los 46 años, en una visita de rutina al médico, ya le dijeron que tenía la tensión arterial un poco alta y los triglicéridos y el azucar empezaban a despuntar. Por el contrario, su falo, aún asomaba igual de firme y tieso, brillando alto por encima del horizonte, más alla de su barriga. 

La aterosclerosis nos afecta a todos y se pone en marcha desde el mismísimo momento en el que nacemos pero, dependiendo de la predisposición genética, los procesos degenerativos seniles y los factores de riesgo del estilo de vida (tabaquismo, sedentarismo, obesidad, diabetes, dislipemia aterogénica, hipertensión arterial) el ritmo al que avanza puede ser muy diferente.

La disfunción eréctil y la enfermedad cardiovascular comparten factores de riesgo y mecanismos fisiopatológicos. Así, la disfunción endotelial, la rigidez vascular, el estrés oxidativo, la protrombosis, la inflamación crónica de bajo grado, la reducción de los niveles de testosterona… van dañando la red arterial en todo el cuerpo. Sí. En todo el cuerpo.

Los próximos 5 años pasaron sin cambios en la vida de Príapo. Su empresa y su panza crecían en paralelo y su salud y calidad de vida empeoraban por momentos. Pasaron los años y la altura del sol en el firmamento cada vez era menor. La estrella de Príapo empezaba a perder fuerza y el verano dió paso a un otoño en el que ya poco brillaba el sol, por lo que técnicamente era una angina de pene.

Con la edad todos acumulamos algún grado de aterosclerosis que, eventualmente, nos puede pegar un toque en forma de disfunción eréctil, enfermedad coronaria, ictus o enfermedad arterial periférica. Así, con mayor o menor severidad, aproximadamente la mitad de los varones de más de 40 años tienen algun grado de disfunción érectil. Evidentemente, esta proporción varía mucho según la franja etaria.

El invierno de Príapo:

Con un poco de flor de Loto y algún tutorial de YouTube, Príapo se fabricaba su propia apomorfina y recuperaba algo de su antigua virilidad. Y así se las apaño durante algunos años, haciendo caso omiso de lo que su pene le estaba diciendo a gritos.

Ya hemos dicho que la disfunción erectil y la enfermedad cardiovascular comparten factores de riesgo y mecanismos fisiopatológicos, pero hay más. Las arterias del pene son más vulnerables al efecto de la aterosclerosis que las arterias de corazón, del cerebro y de las piernas, porque son vasos muy pequeños y porque hace falta un gran poder vasodilatador para conseguir buenas erecciones.

Por eso, la disfunción eréctil se suele presentar antes que la enfermedad cardiovasacular, con una ventana de tiempo de unos 2-5 años aproximadamente. Y por eso también, cuando aparece, nos deben saltar todas las alarmas. Es el primer aviso de tu cuerpo sobre la salud de tus arterias.

La disfunción eréctil es un potente predictor de eventos cardiovasculares futuros, que es independiente del resto de los factores clásicos de riesgo.

Es más, en la disfunción eréctil, algunos factores de riesgo atípicos como la depresión, la reducción en la frecuencia de las relaciones y la percepción de reducción de amor por parte de la pareja, se asocian también a un peor pronóstico cardiovascular.

De hecho, entre los pacientes con un perfil de riesgo cardiovascular intermedio o ambiguo, la disfunción eréctil reclasifica el riesgo en alto. Puedes elegir entre hacerte un angioTC de coronarias y resolver si el riesgo es alto o bajo, o hacer 3 rayas en la pared y desempatar con el pito. En las guías de prevención recomiendan el TC coronario pero tiene sus limitaciones (entender la paradoja de las cicatrices del gladiador en este artículo). Yo, personalmente, prefiero el método del pito que, al ser parcialmente reversible y sensible a los cambios en el estilo de vida y perfil de riesgo, da una información más actualizada del riesgo cardiovascular del sujeto.

Quizás, si hubiera hecho caso a su miembro claudicante y hubiera actuado en consecuencia, consultando con el médico a tiempo y haciendo los ajustes necesarios en su estilo de vida, se habría ahorrado el infartazo que le cayo a los 53 años.

Un ingreso, un cateterismo con un stent en la arteria descendente anterior proximal, una gran cicatriz que dejaría inservible la mitad de su ventrículo izquierdo y todo el arsenal de medicamentos que le cayeron de un día para otro, fueron el banderillazo final. El último gran golpe a la salud y la dignidad de nuestro protagonista.

El sol se perdió definitivamente en el horizonte de una barriga cervecera en lo que sería el ocaso de Príapo. El comienzo de su invierno polar particular.

El miedo, la ansiedad y la depresión por el impacto psicológico del evento coronario, la propia enfermedad cardiovascular y los efectos de los distintos medicamentos, empeoran aun más la ya comprometida función eréctil de los pacientes coronarios

La primavera de Príapo

Así llegó Priapo a nuestra rehabilitación cardiaca. Circunspecto, cabizbajo, desanimado, absolutamente abatido y planchado.

La disfunción eréctil es muy frecuente entre los pacientes con enfermedad cardiovascular. A groso modo, 3 de cada 4 pacientes con enfermedad cardiovascular tienen algún grado de disfunción eréctil y, de hecho, cuanto mayor es la severidad de la enfermedad cardiovascular, más probable es la disfunción eréctil.

Zigor: “Priapo. Cuentame. Que tal anda Priapito”.

Priapo:

😭

Le hice entender la relación entre los factores de riesgo del estilo de vida (dieta, sueño, tabaco, ejercicio) con el futuro de su cardiopatía y su impotencia y le dije que no estaba todo perdido. Que aún podíamos resucitar a Priapito si se ponía las pilas.

Aquel día. Una semana después del alta, la cara de Priapo cambio y se esbozó un ligero gesto de optimismo. Cuando entendió la severidad de su cardiopatía y la relación de la disfunción erectil con lo que aún estaba en su mano, se puso las pilas e hizo un pacto con sigo mismo para ajustar su modo de vida.

Priapo empezó a delegar el trabajo de la empresa en otros empleados y contrató una gestoría para que le administrara el negocio. Ya había alcanzado la independencia económica y no había sabido valorarlo. Como tantos otros, estaba emocionalmente enganchado a su trabajo. Pero ahora tenía que hacer los ajustes pertinentes en su identidad para aceptar que él, no era su empresa. Este primer paso le permitió recuperar mucho tiempo para estar con su familia y empezar a cuidarse.

Hizo una terapia cognitivo conductual para el insomnio con la que puso su problema de sueño a raya. Ahora descansaba mejor y se le hacía más sencillo cuidar la alimentación y sentía menos pereza cuando le tocaba hacer ejercicio. Su estado de ánimo mejoró espectacularmente. Empezó a cocinar y a pasar más tiempo en casa.

Hasta ahora no se había dado cuenta de lo fácil que era en realidad dejar de fumar. La sombra de un primate se había proyectado mostrando la amenazante imagen de un enorme mono asesino. Pero solo eran proyecciones. Pura sugestión. El miedo al mono había resultado ser mucho más grande que el propio mono. Un puto mono pigmeo lo había tenido engañado y acojonado durante los últimos 10 años frustrando todos sus intentos de dejar de fumar y, ahora, sin las sobras de un sol escondido en el horizonte, el minúsculo primate había quedado al descubierto. Se sintió como el elefante que se entera de que la estaca que le ataba al suelo no tenía más de 20 cm de profundidad. Pero la sensación de haber deshollinado sus bronquios, de recuperar el olfato y el gusto y recordar como era aquello de respirar, prevalecía, y el balance era muy positivo. Estaba pletórico.

Perseveró con el ejercicio, le bajó la barriga, mejoraron el azucar y la tensión arterial. Tanto le bajó esta última que, un día llegó incluso a despeñarse en las escaleras del metro por una inoportuna pérdida de conocimiento. Por suerte, solo fueron necesarios 4 puntos en una ceja, suspender un par de fármacos para la tensión y el azucar y tocar mucha madera. Pa haberse matado (basado en hechos reales).

Así empezó a asomar de nuevo el sol en el horizonte en lo que serían la primavera de Príapo y la resurrección de Priapito.

El ejercicio físico, la dieta y la pérdida de peso, la gestión del estrés, el abandono del tabaco y el control de los factores de riesgo tienen un impacto muy positivo en la función eréctil.

Priapo empezaba a tener ganas de marcha pero a aquello aun le faltaba chicha y las relaciones sexuales le daban un poquito de respeto.

Priapo: ¿Y si me da un infarto o me quedo tieso en el acto?

Le explique que había pasado el tiempo suficiente y que había rendido muy bien en las sesiones de ejercicio físico en la rehabilitación cardiaca y que estaba en muy buenas condiciones para retomar las relaciones sexuales.

Hablaremos específicamente de los riesgos y beneficios de las relaciones sexuales en el paciente cardiópata y de cuando retomarlas, pero ahora vamos a celebrar…

… el nuevo verano de Príapo

De repente, los números de Priapo en la analítica y en sus tensiones empezaron a comportarse de forma extraña. Priapo ya no tenía miedo. Me pregunto si no se estaría confiando un poquito más de lo conveniente.

Zigor: “Priapo. Has dejado de tomar algún medicamento?

Priapo:

🙄

😬

Le costó confesar que había probado a suspender la Estatina, los Betabloqueantes y los Antihipertensivos, y que algo notaba, pero que no había conseguido despejar la incognita.

La disfunción eréctil es una causa habitual de abandono de medicación entre los pacientes. Antes de dejar la medicación es importante comunicarle todas las preocupaciones y dudas al médico de referencia.

Zigor: “Priapo. Este tipo de cosas me las tienes que contar. Casi siempre se puede hacer algún ajuste en la medicación para recuperar algo de chicha sin los riesgos de suspender la medicación a tu criterio”.

Priapo: “Te escucho

🙂

Le hablé de la importancia de cada uno de los medicamentos. De como y cuando hacer vacaciones farmacológicas (Drug Hollidays) para librarse puntualmente de los castrantes efectos secundarios de alguno de los fármacos y de la importancia de comunicar todas sus dudas y preocupaciones con respecto a la medicación. Finalmente, le hice los ajustes pertinentes que le permitieron coger algo de tono al tiempo que seguía protegido.

Zigor: “Podrías probar medicación del tipo de la Viagra”.

Príapo: ¿Que dices? Cuenta la leyenda… ¡Que la gente se muere cuando usa esos medicamentos!

Zigor: ¡Que va! De hecho, cuando se desarrolló, la Viagra pretendía ser un fármaco para la angina de pecho, pero cuando vieron que los cobayas humanos no querían dejar el fármaco experimental por nada del mundo, les pareció muy sospecho. Doy por hecho que se echarían unas buenas risas cuando descubrieron el motivo. Y así quedó, para la posteridad. Lo que iba a ser un antianginoso era ahora la primera falo-tiesina (No lo busquéis en google porque me lo acabo de inventar. Prefería sacaros una sonrisa que abrumaros con la forma correcta de expresarlo: el primer inhibidor de la fosfodiesterasa 5. A partir de ahora iPDE-5).

Priapo:

🤔

Zigor: Ahora lo utilizamos incluso en los pacientes cardiológicos más graves, con insuficiencia cardiaca avanzada e hipertensión pulmonar. De hecho, empezamos a recoger datos que nos hacen pensar que tiene efectos positivos en la salud cardiovascular de los pacientes (Referencia). Es un fármaco que mejora la función endotelial, el envejecimiento arterial, la actividad inflamatoria y el estrés oxidativo y con efectos hemodinámicos positivos… Distintos estudios muestran beneficio con los iPDE-5 y, aunque no estamos en condiciones de afirmar que protejan, si que te gustará saber que en este estudio, los que más iPDE-5 utilizaban se morían 5 veces menos que los que no utilizaban. Es un estudio epidemiológico y no podemos dar por hecha la causalidad, pero hay relación dosis respuesta, plausibilidad, una magnitud de asociación absolutamente descomunal y se controla por varios posibles factores de confusión, el más importante, el uso de otro tipo de producto para la disfunción eréctil, que elimina mucho ruido de la ecuación. He de decir que a mi esto me deja…

😮

Príapo: “Pues yo creo que estoy teniendo una erección”.

Zigor: “Son fármacos muy seguros. Solo hay que tener alguna precaución. La más importante es no mezclar los iPDE-5 con la nitroglicerina u otros nitratos. Te lo explicaré mejor en el artículo sobre riesgos, beneficios y precauciones de la actividad sexual en pacientes con cardiopatías”.

Príapo: “Ponme varias cajas para llevar. No pienso dejar que caduquen”.

Zigor: “Tranquilo. Son farmacos efectivos, pero hay que ver cual es el que mejor se te adapta y que dosis necesitas. Además, existen otras opciones como el Alprostadilo intrameatal que algunos pacientes, de hecho, prefieren. Luego están las inyecciones intracavernosas de prostaglandinas, bombas de vacío, dispositivos de estrangulamiento, cirugía, prótesis… que se las dejamos al especialista (😅). Lo más importante es que si hay insatisfacción, se ponga en conocimiento del galeno de turno para empezar con el tratamiento o derivarlo al andrólogo (el especialista en disfunción eréctil)”.


Y esa es mi historia de Príapo. Una que termina incluso mejor de lo que empezaba. Lo que era un castigo divino en forma de erección perpetua por el adulterio de su madre con Adonis, eran ahora erecciones voluntarias, pertinentes y certeras.

El rey astro volvía a brillar orgulloso allá muy alto en el firmamento.