Espacio para pacientes

En este espacio, los pacientes podéis consultar las recomendaciones sobre estilo de vida que resultan de mi forma de entender la medicina y la cardiología.

Quizás algunas cosas os choquen o contradigan algunos consejos recibidos hasta la fecha. Es lo que hay. Solo quiero dejar bien claro que me he tomado muchas molestias en contrastar mis consejos y asegurarme de que no sean perjudiciales.

Algunos consejos generales

El síndrome metabólico. ¿Que es y como se trata?

Como medir la presión arterial. Recomendaciones para pacientes.

Síntomas de esfuerzo. Cómo reconocerlos y cómo actuar ante ellos.

Recomendaciones para pacientes con insuficiencia cardiaca.

Come sano

Recomendaciones de alimentación para la población general

Recomendaciones de alimentación para obesos, diabéticos y síndrome metabólico

Recomendaciones sobre ingesta de sal

Recomendaciones sobre consumo de café y cafeína

Comentarios a las recomendaciones nutricionales internacionales

Haz ejercicio

Recomendaciones generales de ejercicio para pacientes.

Ejercicio físico saludable: guarnición, s@l y picante.

Pulsometro. Sí o no?

Zigor. Hasta donde puedo llegar?

Otros artículos sobre actividad física, ejercicio y deporte.

Valoración cardiovascular del deportista veterano

  1. Primera parte: Introducción, pruebas de primera línea y algún despropósito.
  2. Segunda parte: Calcio coronario, angiografía no invasiva y la prueba de esfuerzo. La paradoja de las cicatrices del gladiador y la madre del lobo con piel de cordero.
  3. Tercera parte: El posicionamiento de las distintas sociedades científicas y las conclusiones.

Entradas sobre cardiología deportiva para pacientes de la página de la Fundación Española del Corazón.

Copio también el enlace a todas las entradas de Cardiología Deportiva de la página de la Fundación Española del Corazón. Son consejos para pacientes redactados por otros compañeros y, al igual que los artículos anteriores, son el resultado de un buen trabajo en equipo.

Contenidos redactados para el Blog de Cardiología hoy y de Cardiología deportiva de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

No fumes


Gestiona el estrés

Séneca, Epicteto y Marco Aurelio visitan la rehabilitación cardiaca

Cuales son las medidas de control del estrés?

Hablando de cardiología deportiva con un psicólogo deportivo

Duerme bien

Pon en hora tus relojes

Que es el estrés, como nos ayuda y como daña nuestro sistema cardiovascular:

Duerme bien

Toma el sol

El ser humano es un animal diurno que ha evolucionado en contacto íntimo con la radiación solar. Solo pensar en lo vital que es el sentido de la vista para los humanos, ya nos da una idea de la importancia que tiene el sol para nuestra especie.

Pues la luz no viene sola. Al espectro visible de la radiación electromagnética se le suman a los rayos UVA, UVB e infrarrojos para, a través de los ojos y la piel, impactar en nuestro cuerpo y producir más efectos de los que probablemente conocemos.

Por desgracia, los avances del mundo moderno han cambiado totalmente nuestra relación con la luz del sol. Desarrollamos más actividades en interiores y lo poco que nos exponemos al sol, lo hacemos en atracones.

Al mismo tiempo, el conocimiento de los riesgos de la radiación solar (cánceres de piel, quemaduras, cataratas, envejecimiento de la piel y otras alteraciones cosméticas) da lugar a una alarma desmedida y a medidas agresivas de protección frente al sol. Esto consigue reducir la incidencia del melanoma, su más temida complicación. Pero, según la OMS en su documento del 2006, deriva en tasas de enfermedad por exposición insuficiente al sol que superan a los problemas por una exposición excesiva.

Nos hemos estado privando de muchos de los beneficios que produce la luz solar.

Mediados por la serotonina y la melatonina, la vitamina D, el Óxido nítrico y otras moléculas nitrogenadas y PER2, la exposición al sol:

  • Ayuda a encarrilar los ciclos de sueño y vigilia, haciéndolos más fisiológicos y mejorando el insomnio.
  • Tiene efectos muy evidentes en la predisposición para la acción (stamina), el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo (incluido el trastorno afectivo estacional).
  • Previene la enfermedad cardiovascular. Mejora la diabetes tipo 2 y en el síndrome metabólico (sobre todo la hipertensión arterial). También mejora la función endotelial y la resistencia del corazón a la isquemia.
  • Ha demostrado beneficios en la esclerosis múltiple, en un sinfín de enfermedades autoinmunes y en la diabetes tipo 1 entre otras.
  • Y la lista sigue. Desde la tan benigna y prevalente miopía hasta otras no tan benignas como cánceres (incluso el pronóstico del propio melanoma), pasando por algunas infecciones…
  • Todo esto se refleja, como es evidente, en una menor asociación con la mortalidad en los más expuestos a la luz solar. Según un famoso estudio, en un grado similar al de la exposición al tabaco.

Por eso, exponernos al sol de una forma más o menos constante y paulatina, idealmente en un entorno natural y alejado de la contaminación, nos va a permitir obtener todos esos beneficios.

Para evitar los riesgos asociados al exceso de radiación ultravioleta, probablemente sea suficiente con evitar las quemaduras. Lo ideal son los métodos naturales de barrera (ropa, gorros y sombras) y una exposición gradual que respete y nos permita adaptarnos a los ciclos estacionales del sol. Si aun así es previsible que nos quememos, utilizaremos también un buen protector solar.

Cada vez hay más conciencia del daño que hace limitar la exposición a la luz del sol. ¿Estás seguro de que tomas el sol lo suficiente?

Pon en hora tus relojes

Un gran reloj alojado en nuestro cerebro y millones de relojitos en casi todas las células del cuerpo se encargan de regular los procesos fisiológicos en nuestro organismo. Estos relojes se han calibrado durante millones de años para producir ciclos estables que permiten nuestro cuerpo adaptarse anticipadamente a los cambios que se esperan a lo largo del día, del mes lunar y del año. 

Pero el cuerpo humano es muy listo y sabe que no todos los días ni todos los años son iguales y sabe interpretar las señales que le dicen que tiene que ajustar los relojes de acuerdo a esas condiciones cambiantes.

Así, señales como la luz y la oscuridad, el sueño y la vigilia, la ingesta y el ayuno, el tipo de alimentos y el calor y el frío son las señales naturales que regulan nuestros relojes para adaptarlos a la realidad del entorno.

El problema es que, en un pestañeo de pocas décadas, las condiciones del mundo moderno han alterado muchísimo la relación que hemos mantenido durante tantísimo tiempo con estos reguladores fisiológicos.

  • Prolongamos los días con el uso extensivo de luz artificial.
  • Nos exponemos mucho menos a la luz natural.
  • Los horarios son los mismos en invierno y en verano, y distintos los fines de semana.
  • Tenemos un acceso ilimitado a alimentos de fuera de temporada y un patrón de alimentación con constantes ingestas.
  • Controlamos la temperatura ambiental. Las condiciones del invierno y el verano cada vez son menos diferentes.
  • Aumentan el trabajo por turnos y la presión y estrés social y laboral.
  • Nos desplazamos con asombrosa facilidad a lugares de distintas zonas horarias y con distintos hábitos alimenticios.

Estos son algunos componentes de un mundo disruptivo que supera la capacidad de adaptación de nuestros relojes y produce alteraciones importantes en nuestro metabolismo y fisiología en general.

La comunidad médica cada vez es más consciente de la importancia de mantener una buena higiene cronobiológica para evitar muchas de las enfermedades del mundo moderno, y entre ellas, las enfermedades metabólicas y del aparato cardiovascular.

Sabemos que muchas veces no es posible, pero hay ciertos hábitos que sí podemos cambiar para intentar engañar lo menos posible a nuestros relojes y minimizar el destrozo.

  • Resulta muy sencillo y deseable respetar periodos fisiológicos de ayuno.
  • Podrías intentar que la cesta de la compra tenga la mayor cantidad posible de alimentos locales y de temporada.
  • Permite que baje la temperatura de la habitación por la noche. 
  • Procura evitar los jet lags a los que te expones todos los fines de semana cuando te acuestas y despiertas más tarde.
  • Intentar establecer rutinas que te permitan consumir más luz natural e intemperie a lo largo del día y minimiza la luz artificial y las pantallas después de la puesta del sol.
  • Expón tu cuerpo a estímulos moderados de frío, calor y radiación solar, en coherencia con la hora del día y la estación del año.
  • De pautar la medicación a la hora más apropiada del día ya me encargo yo.

Te dejo el enlace a un artículo que profundiza un poquito más en el tema:

El síndrome circadiano. Una teoría unificadora del síndrome metabólico.

Toma bien la medicación

Los medicamentos que utilizamos en los pacientes cardiológicos tienen 2 objetivos. Algunos mejoran el pronóstico y la historia natural de las enfermedades cardiológicas y otros sirven para aliviar la sintomatología. Y, tan importante es no quedarnos cortos, como no prescribir ni uno más de los necesarios.

En ocasiones, los pacientes no se adhieren a las recomendaciones farmacológicas. La razón para esta falta de adherencia suele ser alguna de las siguientes:

  • Un precio elevado.
  • Los efectos secundarios.
  • Olvidos.
  • Interpretaciones equivocadas con respecto a su función y su importancia.
  • Falta de confianza en el médico o en el medicamento.
  • Valores y creencias personales.

Cuando la medicación está bien prescrita, el mal cumplimiento terapéutico puede afectar al pronóstico de los pacientes y es importante, por lo tanto, intentar buscar la solución a cada caso. De hecho, sería muy raro que no tuviera solución.

  • Casi siempre existen alternativas más baratas o posibilidad de reducir los costes del tratamiento de una u otra forma.
  • Los efectos secundarios se pueden controlar reduciendo la dosis o sustituyendo la medicación por alguna similar.
  • Los olvidos se suele solucionar modificando el horario de la toma.

El mensaje aquí es que, cuando veas que no estás tomando la medicación, sea por la razón que sea, es bueno que lo comentes con tu médico. Él va a saber darte las explicaciones sobre la función y la importancia de cada uno de los fármacos. Entre los dos seguro que encontráis la solución que mejor se adapta a tus valores y tu forma de entender la enfermedad. No tengas miedo de transmitirle tu desconfianza, el simple hecho de que te sinceres con él, debería tener un efecto positivo en vuestra relación. Y esto también cura.